Segunda Guerra Mundial
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¿Quiénes fueron los asesinos de Katyn?
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Mensaje ¿Quiénes fueron los asesinos de Katyn? 
¿Quiénes fueron los asesinos de Katyn?
por G.F. Hudson


Lo que suele llamarse la matanza del Bosque de Katyn fue denunciado primero por los alemanes en Abril de 1943. En una colina, sembrada de abetos, que mira hacia el río Dniéper, cerca de Smolensk, Rusia, soldados alemanes descubrieron, hacinados en fosas colectivas, los cadáveres de millares de oficiales polacos.
Acusados los rusos de haber cometido la matanza, después de invadir Polonia en 1939, los alemanes enviaron grupos de médicos de otras nacionalidades a Katyn, con el objeto de que confirmaran su descubrimiento y, asimismo, llevaron prisioneros aliados para que vieran los cadáveres.
Inmediatamente, los rusos acusaron a su vez a los alemanes, manifestando que cuando el Ejército Rojo tuvo que retirarse de Smolensk en Julio de 1941, tuvieron que abandonar a los oficiales polacos prisioneros, y que los alemanes fueron quienes fusilaron a los polacos e inventaron el cuento de Katyn con fines de propaganda.
Durante el período post-bélico de cordialidad soviético-occidental se aceptó la versión rusa. Pero unos cuantos legisladores norteamericanos exigieron una nueva investigación del caso. El Congreso designó, entonces, una comisión investigadora para examinar todas las pruebas existentes.



La matanza de Katyn es única entre las más notables atrocidades que registra la Historia, por el hecho de que ha habido dudas durante mucho tiempo con respecto a los verdaderos autores. Sin embargo, hay ya suficientes pruebas para establecer una conclusión. La matanza de Katyn fue para Polonia un desastre nacional. Cerca de una tercera parte del Cuerpo de Oficiales del ejército polaco de la anteguerra, incluyendo a regulares y reservistas y oficiales de policía, había desaparecido en Rusia. Los polacos no podían menos que preocuparse por conocer la suerte que pudieran haber corrido sus oficiales; así que iniciaron una amplia investigación. Los resultados de ella han sido revelados al mundo en tres libros fundamentales: 1) «Katyn», por el general Wladislaw Anders, comandante en jefe del ejército polaco, que había sido prisionero de los bolcheviques en Lubianka y liberado durante la temporada de reconciliación polaco-soviética de 1941-1943; 2) «La tierra inhumana», por Joseph Czapski, que encabezó la misión especial del ejército polaco enviada a Rusia para buscar a los prisioneros desaparecidos; 3) «Los asesinatos del Bosque de Katyn», por Joseph Manckiewicz, periodista y miembro de la resistencia secreta, que presenció la exhumación de los cadáveres por la Cruz Roja polaca en la primavera de 1943.
La historia de Katyn comienza con la captura de una gran parte del ejército polaco, en Septiembre de 1939, por las fuerzas soviéticas que invadieron a Polonia desde el Este, diecisiete días después que los alemanes lo hicieran por el Oeste. Casi todos los oficiales prisioneros, alrededor de 9.000, y un número de suboficiales, gendarmes y guardias de frontera, que constituían aproximadamente unos 15.000 hombres, fueron llevados a tres campos en Kozielsk, Starobielsk y Ostashkov. Allí se les sometió a un prolongado interrogatorio, tendiente a averiguar sus opiniones y actividades políticas anteriores. En Abril de 1940, cerca de 400 a quienes se consideró como amigos, fueron despachados a un campo en Pavlishchev Bor. A los demás se les dio un destino desconocido.



En Octubre de 1940 las tropas alemanas entraron en Rumania y el gobierno ruso, por primera vez, comprendió que Hitler podría intentar, pese al pacto germano-soviético, la ocupación de Ucrania. Tres semanas después un oficial polaco pro soviético, el teniente coronel Berling, y dos más fueron intimados a presentarse ante los jefes del N.K.V.D. (Norodnyï Kommisariat Vnuetrennikh Del - Comisariato del pueblo para asuntos del interior), Laurenti Beria y Vsevolod Nikolayevich Merkulov, en Moscú. Se les preguntó si querrían ayudar a organizar algunas unidades militares polacas para una posible utilización contra Alemania. Berling aceptó y propuso que los oficiales polacos desaparecidos fueran incorporados al plan. A lo que Beria replicó: -«No; esos no. Cometimos un grave error con ellos»- Esta observación misteriosa, que fue repetida por Berling, fue objeto de mucha especulación entre los prisioneros polacos.
Al momento en que Hitler invadió Rusia, la U.R.S.S. convino en decretar una «amnistía» para los prisioneros polacos y en autorizar al gobierno polaco en Londres para que reclutara un ejército entre ellos. De todos los lugares de la Unión Soviética acudieron pronto los polacos a inscribirse. Pero entre ellos no aparecían sino muy pocos de los antiguos oficiales. Los funcionarios soviéticos afirmaban que todos los prisioneros polacos habían sido puestos en libertad, pero que ignoraban el paradero de determinados individuos. Cuando, transcurridos algunos meses, ninguno de los polacos que habían estado en Kozielsk, Starobielsk y Ostashkov (a excepción de los 400 llevados a Pavlishchev Bor) apareció en los centros de reclutamiento, las autoridades militares polacas comenzaron a inquietarse. Por los conductos secretos de la resistencia supieron que las familias de los oficiales desaparecidos no habían recibido correspondencia de ellos desde Mayo de 1940. En Diciembre de 1941 el primer ministro polaco, general Sikorski, presentó el caso directamente ante Stalin. La única explicación que de él obtuvo fue que tal vez los prisioneros hubiesen escapado a Manchuria. Año y medio de averiguaciones, incluyendo presentaciones hechas por los embajadores de Inglaterra y los Estados Unidos en Moscú, no arrojaron el menor indicio de la suerte corrida por los oficiales. Los dirigentes polacos llegaron a la conclusión de que los funcionarios soviéticos mentían y de que los prisioneros ya no existían.


Algunos de los hombres asesinados en Katyn.

Cuando en Abril de 1943 se hizo el descubrimiento de los cadáveres en el Bosque de Katyin, los alemanes declararon que esos oficiales polacos habían sido víctimas de una matanza a manos de los rusos y pidieron una investigación por parte de la Cruz Roja Internacional. El gobierno soviético, no sólo se opuso a la investigación, sino que rompió relaciones diplomáticas con el gobierno polaco por no haber rechazado inmediatamente los cargos alemanes. Al mismo tiempo, los rusos pusieron a circular una nueva versión acerca de la suerte corrida por los oficiales polacos: que habían sido capturados por los alemanes en el curso de su invasión en Julio de 1941. Si esta versión fuera la verdadera, los dirigentes soviéticos habrían estado en conocimiento del suceso durante todo el tiempo en que se les estuvo pidiendo información sobre los prisioneros. ¿Por qué no dijeron, entonces, que los prisioneros polacos habían caído en poder de los alemanes, junto con miles de soldados rusos? Si los soviéticos fueran inocentes, no habría razón para ocultar la verdad. Pero si eran culpables, tenían una razón de peso para mentir: mientras afirmasen que ignoraban dónde estaban los soldados polacos, nadie podría probar que estuviesen muertos.
Ahora, sin embargo, se habían descubierto los cadáveres. Una jauría de lobos, que acosaba la región del Bosque de Katyn, era perseguida por soldados alemanes. En medio de esa tarea se toparon con huesos en una zona que, aparentemente, había sido removida. Informado el hallazgo a los oficiales alemanes superiores, estos enviaron una patrulla acompañada de un médico de la unidad, quien, después de un minucioso análisis, confirmó que se estaba en presencia de huesos humanos. Se iniciaron, entonces, excavaciones en los alrededores y, finalmente, quedaron al descubierto enormes fosas con miles de cadáveres todos con uniformes polacos. Antes de retirarse de Katyn, los alemanes permitieron a la Cruz Roja polaca desenterrar y examinar los cadáveres. Participaron de esta tarea médicos alemanes, polacos y de otras nacionalidades; se utilizó a prisioneros de guerra como testigos de tan triste tarea y, asimismo, participaron oficiales canadienses, americanos e ingleses comisionados por el gobierno polaco en el exilio. La Cruz Roja no hizo declaración pública alguna, por lo que no podría acusársela de estar apoyando la supuesta «propaganda alemana contra los rusos». Pero un informe completo de sus indagaciones fue enviado secretamente al gobierno polaco con sede en Londres. Luego de desenterrar todos los cadáveres y efectuarles la autopsia, pudo establecerse que se trataba de 4143 oficiales polacos y que esos cadáveres eran los de los prisioneros procedentes del campo de concentración de Kozielsk. La Cruz Roja polaca arribó a la conclusión de que los soviéticos eran los responsables de semejante genocidio. Inclusive, pesquisas ulteriores, demostraron que las balas y casquillos alemanes que se hallaron en el lugar, formaban parte de las ventas efectuadas a la U.R.S.S por Alemania y que constituían el parque habitual del Ejército Rojo y de sus fuerzas armadas. Las pruebas encontradas en los cadáveres consistían en 3.300 cartas y tarjetas postales, ninguna de las cuales tenía fechas o matasellos posteriores a Abril de 1940; un número de diarios personales que finalizaban, en su totalidad, en Abril o en la primera semana de Mayo de 1940 (uno de ellos describía, en su última anotación, un viaje bajo escolta de la N.K.V.D. al Bosque de Katyn); centenares de periódicos o fragmentos en los cuales podían distinguirse las fechas, correspondientes todas a Marzo o Abril de 1940.



El Primer Ministro polaco, Sikorski, solicitó una reunión con el Primer Ministro británico, Winston Churchill y le expresó que todos los elementos remitidos por la Cruz Roja polaca (con la presencia y participación de personas de diferentes nacionalidades) demostraban que los soviéticos eran los culpables de este homicidio generalizado. Churchill le respondió al Primer Ministro polaco que lo más conveniente era olvidarse del asunto porque por un lado los oficiales asesinados no volverían a la vida y, por otro, los rusos eran sus aliados en la guerra contra Alemania. Poco tiempo después, el Primer Ministro Sikorski falleció en un «accidente» de aviación sucedido en la región de Gibraltar.
Al ocupar de nuevo la región de Katyn, en Septiembre de 1943, los soviéticos designaron una «Comisión Especial para investigar y descubrir lo relativo al fusilamiento de oficiales polacos por los agresores fascistas en el Bosque de Katyn». Esta comisión quedó compuesta en su totalidad por ciudadanos rusos. En su informe declara que los alemanes, habiendo fusilado a los prisioneros polacos en el otoño de 1941, decidieron atribuirle el crimen a los soviéticos y que, en consecuencia, en Marzo de 1943 (un mes antes de anunciar el descubrimiento de las fosas) exhumaron los cadáveres, les quitaron cuidadosamente los documentos que tuvieran fechas posteriores a Abril de 1940, y los volvieron a enterrar. El informe de la comisión soviética da a entender, no que la Cruz Roja polaca mintiera en el asunto, sino que fue engañada por los alemanes al retirar estos la documentación fechada después de Abril de 1940.
Joseph Manckiewicz, que visitó Katyn acompañando a la Cruz Roja, no encuentra dificultad en refutar la explicación rusa. «En primer lugar –escribe- no es solamente cuestión de retirar papeles, sino también de sustituir otros; de volver a escribir y falsificar detalles en los diarios personales y, especialmente, de producir o reproducir el número requerido de periódicos rusos de la primavera de 1940. Pero, aún en el supuesto de que tan complicada falsificación fuese cierta, el proceso de volver a su sitio todos los objetos resultaba imposible técnicamente. Puesto que todo estaba empapado y pegado con un líquido cadavérico repugnante y gomoso –explica Manckiewicz-, fue imposible desabotonar bolsillos o sacar botas. Hubo que cortar todo aquello con cuchillos para extraer los objetos personales. Ninguna técnica habría podido permitir registrar aquellos bolsillos, sustituir unos objetos por otros, abotonar los uniformes, y colocar nuevamente los cadáveres en masa, capa sobre capa...»
A todas luces, habría sido imposible ocultar las huellas de una falsificación semejante. Con toda seguridad, los alemanes habrían sido descubiertos si hubieran presentado una obra tal a los peritos de la Cruz Roja y a los médicos y testigos imparciales que participaron de la investigación. Debemos concluir, por lo tanto, que la exhumación y reenterramiento de Marzo de 1943 de que trata la versión rusa, nunca tuvieron lugar, que es una colosal mentira, y que las fechas de los documentos que acompañaban a los cadáveres (Abril de 1940) determinan la fecha de la matanza. Y si sabemos cuándo se realizó el crimen, sabemos también quién fue el criminal.



En el año 1989, con la desaparición de la Unión Soviética, el Primer Ministro Gorbachov, admitió públicamente que la N.K.V.D., obedeciendo una orden expresa de Stalin, había ejecutado aproximadamente a unos 25.700 prisioneros polacos, de los cuales unos 14.700 eran oficiales. Entre estos se contaban los hallados en el Bosque de Katyn. En el año 1992 se descubrieron los restantes oficiales asesinados: en el mes de Mayo, en un bosque próximo a Kharkov fue descubierta una fosa común con los cadáveres de 3.891 oficiales polacos que procedían del campo de Starobielsk en Ucrania. En el mes de Junio, en Miednoje, fueron halladas 30 fosas comunes con 6.287 oficiales polacos provenientes del campo de Ostashkov. En Abril de 1990, el gobierno ruso, admitió oficialmente la responsabilidad de la Unión Soviética en la masacre del Bosque de Katyn y, en 1992, le fueron remitidos al presidente polaco Lech Walesa, los archivos secretos de los organismos de seguridad rusos sobre este crimen.
Los prisioneros del campo de Kozielsk fueron asesinados en el Bosque de Katyn que era, aparentemente, el sitio habitual de las ejecuciones de la N.K.V.D. de Stalin. A los prisioneros del campo de Starobielsk los ejecutaron en el interior de la prisión que la N.K.V.D. tenía en Kharkov. Y a los oficiales del campo de Ostashkov se los asesinó en la prisión de la N.K.V.D. en la localidad de Kalinin. Las ejecuciones en esta última prisión fueron muy metódicas: el 4 de Abril de 1940 fueron asesinados 390 prisioneros, con un disparo en la nuca, utilizando pistolas Walther de fabricación alemana, provistas desde Moscú. Las siguientes ejecuciones se efectuaron de a 250 personas por día. En el Bosque de Katyn, los oficiales polacos eran llevados a las fosas comunes y asesinados con disparos a la cabeza.



Saludos


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interesante articulo que nos expone
hay info en internet Question
zalv-2



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Escenas de la película Katyn en donde se puede apreciar como el NKVD asesinaba a estos Oficiales Polacos. Crying or Very sad


Ver video desde youtube



Saludos



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Gracias saint Very Happy


zalv-2



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